Viviendo una vida inexistente

Maite tiene 20 años y es estudiante de derecho. Actualmente vive con su madre y su hermana. Su padre cumple una condena por abuso sexual a sus dos hijas.

Hace dos meses se le acusó de asesinar a tres personas con un rifle de caza, una de ellas era un bebé de 5 meses.

Maite reconoce haber estado en el lugar de los hechos, pero no cuando ocurrió, si no con anterioridad. Aún así no recuerda claramente que hizo posteriormente, únicamente recuerda levantarse al día siguiente con un fuerte dolor de cabeza.

Su madre explica que la noche de los asesinatos Maite volvió a casa sobre las cinco de la mañana. Ella se despertó por los ruidos que causaba ésta y se levantó para ver que ocurría. Cuando fue a la habitación de su hija observó que estaba rompiendo todo lo que encontraba a su paso, destrozando la habitación. Su madre intentó hablar con ella y tranquilizarla pero Maite reaccionó de forma agresiva, la agarró y la sacó de la habitación gritándole: “No me hagas daño”.

¿Quién creéis que fue el asesino?trastorno_iden_diso

Maite padece lo que se llama Trastorno de la Identidad Disociativa, anteriormente conocido como personalidad múltiple. Este trastorno consiste en la presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo). Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.

La disociación es un estado en el cual la persona se separa de la realidad. Cuando se adopta la otra identidad ésta tiene el control sobre ella. Posteriormente cuando vuelve al estado normal, no puede recordar lo que ha ocurrido. Además, es muy frecuente que exista conflicto entre ellas.

Todos nuestros recuerdos quedan en el hipocampo. Normalmente las personas que han sufrido trastornos abusivos o traumáticos tienen el hipocampo izquierdo más pequeño. Todos estos recuerdos pueden quedar reprimidos en esta pequeña zona del cerebro de manera inconsciente.

Según los estudios, el cerebro cambia de apariencia según la personalidad que la persona en cuestión adapta. Se ha visto que las reacciones en el cerebro son diferentes según el estado disociado.

Dicho trastorno es un mecanismo de defensa ante abusos físicos o psicológicos, catástrofes, atentados,… En el caso de abusos repetidos durante la infancia, casi siempre se dan en forma de abuso sexual. Normalmente es realizado por un miembro de la familia, el cual en otros momentos se encarga también de cuidar y atender al niño. Sobretodo si la figura paterna o materna, además de abusar sexualmente del niño es capaz de mostrarle amor y protección simultáneamente. Por tanto, el niño se encuentra en una situación totalmente de incertidumbre.

“En medio de lo impersonal personificado, aquí hay una personalidad. Aunque sólo un punto, como máximo: de donde quiera que haya venido; a donde quiera que vaya; pero mientras vivo terrenalmente, esa personalidad, como una reina, vive en mí, y siente sus reales derechos”

MªPilar Ferre Ribera

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